Metal Armor Dragonar
Kikou Senki Dragonar
機甲戦記ドラグナー
Sobre este anime
Imaginar un futuro donde la humanidad se ha expandido hasta la Luna y ha llevado sus conflictos políticos a escala interplanetaria es un ejercicio clásico de la ciencia ficción. En 1987, el estudio Sunrise, conocido por ser el hogar de las franquicias de robots gigantes más importantes de la historia, lanzó *Metal Armor Dragonar*. En aquel momento, el género de los “mechas” vivía una época dorada donde la tecnología y el realismo militar eran los protagonistas, y esta serie llegó para intentar capturar esa esencia sin perder de vista la aventura.
La historia nos sitúa en el año 2087. La paz terrestre se ve fracturada cuando el Imperio Lunar Giganos decide que es momento de tomar el control total de la Tierra bajo la justificación de una supuesta “renacimiento” de la especie humana. Es un conflicto bélico de manual: dos facciones, una invasión y, en medio del caos, tres jóvenes civiles que terminan, casi por accidente, a bordo de los prototipos más avanzados de la Federación Terrestre, conocidos como Dragonars.
Lo que distingue a *Metal Armor Dragonar* de otros exponentes del género es su enfoque. A diferencia de series que intentan ser extremadamente serias o filosóficas, esta producción apuesta por un ritmo más dinámico. Los protagonistas no son soldados entrenados ni héroes trágicos, sino muchachos que se ven obligados a aprender sobre la marcha mientras pilotean estas máquinas de guerra. Esta dinámica aporta una ligereza necesaria que contrasta con la gravedad de la guerra espacial que sirve como telón de fondo.
Culturalmente, es fascinante ver cómo Sunrise aplicaba sus fórmulas en los años 80. *Dragonar* se siente como un producto de su tiempo: diseños de robots angulares, trajes de piloto coloridos y una banda sonora que busca elevar la adrenalina en cada escaramuza. Si bien tiene una calificación moderada —un 66 sobre 100—, esto no significa que carezca de valor; al contrario, es una pieza histórica que muestra cómo se construía el entretenimiento televisivo antes de la era digital. Es una serie que no busca reinventar la rueda, sino ofrecer una experiencia de acción directa, donde la tecnología de combate y la camaradería entre los pilotos son el motor que impulsa los 48 episodios.
Entrar en una serie como esta requiere entender que se trata de un producto diseñado para el entretenimiento televisivo de finales de los ochenta. No hay una gran complejidad narrativa, sino una estructura episódica que permite disfrutar del conflicto sin necesidad de diseccionar cada decisión política de los personajes. Es, en esencia, una aventura de ciencia ficción donde la tecnología es la herramienta para sobrevivir a un conflicto que, en realidad, les queda grande a sus protagonistas.
¿Para quién es?
* Entusiastas de la historia del anime que quieren ver cómo evolucionaron las series de robots en los años 80.
* Espectadores que disfrutan de historias de acción directa sin complicaciones narrativas excesivas.
* Curiosos interesados en el catálogo clásico del estudio Sunrise antes de la modernización del género.
