Mad Bull 34

Mad★Bull 34

マッド★ブル34

Sobre este anime

Si alguna vez te has preguntado cómo se imaginaba el cine de acción estadounidense de los años 80 a través de los ojos de los artistas japoneses, *Mad Bull 34* es la respuesta más exagerada y ruidosa que vas a encontrar. Lanzado en 1990 por el estudio Magic Bus, este anime de apenas cuatro episodios es una cápsula del tiempo cargada de testosterona, humor negro y una visión muy particular —y francamente distorsionada— de la policía en Nueva York.

La historia nos presenta a Daizaburo Edi-Ban, un oficial japonés-estadounidense que llega al precinto 34, conocido por ser el más peligroso de la ciudad. Su llegada es el choque cultural definitivo: él es el policía de libro, alguien que cree en el procedimiento y la justicia. Sin embargo, su nuevo compañero es “Sleepy” Estes, apodado “Mad Bull” por razones que quedan claras en los primeros cinco minutos. Estes no es el típico héroe que lee sus derechos a los criminales; es un tipo que resuelve situaciones de alto riesgo con una escopeta y una falta de paciencia absoluta, sin importarle si el edificio termina en ruinas o si los sospechosos terminan en la morgue.

Lo que hace que *Mad Bull 34* sea distinto no es su calidad técnica, que es bastante modesta, sino su descaro. Es una obra que abraza los clichés de las películas de acción de esa época —desde *Arma Mortal* hasta *Duro de Matar*— y los lleva al extremo. No busca ser una reflexión profunda sobre la ética policial; al contrario, es una comedia de acción donde el caos es el protagonista. La dinámica entre el novato correcto y el veterano que hace lo que le da la gana es el motor que mueve la trama, y aunque la puntuación de 59/100 sugiere que no es un producto perfecto para todos los gustos, su valor reside precisamente en esa falta de filtros.

Es curioso ver cómo el anime de finales de los ochenta y principios de los noventa estaba obsesionado con la idea de la “Gran Manzana” como una jungla de asfalto donde solo los más violentos sobrevivían. *Mad Bull 34* es un reflejo de esa fascinación japonesa por el estilo de vida americano más crudo y salvaje. No intenta ser realista, ni pretende ser una lección de moral; funciona más como una caricatura violenta donde el humor surge de ver hasta dónde puede llegar la irresponsabilidad de un oficial de la ley antes de que alguien lo detenga.

Si buscas algo complejo o con un mensaje profundo, probablemente te sientas frustrado. Pero si tienes curiosidad por ver cómo se veía la exageración más pura y sin pretensiones en el anime de hace tres décadas, esta miniserie cumple con ser un viaje rápido y ruidoso a un pasado donde los héroes de acción disparaban primero y no hacían preguntas después.

¿Para quién es?

* Amantes de la acción ochentera exagerada y el cine de policías “tipo duro”.
* Curiosos de la historia del anime que quieren ver cómo se representaba Nueva York en la animación japonesa antigua.
* Espectadores que disfrutan del humor negro y las situaciones absurdas sin buscar una trama compleja.

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