Ittoilet

いっトイレ

Sobre este anime

A veces, la historia del anime no se escribe solo en los grandes estudios de animación que producen series de cincuenta capítulos, sino en los rincones más inesperados de la televisión pública. Existe una pieza de 1981 llamada *Ittoilet* que es, básicamente, una cápsula del tiempo. No es una serie compleja, ni una película con presupuesto millonario; es un video musical de apenas unos minutos que apareció en *Minna no Uta*, un programa de la NHK, la cadena pública japonesa, que lleva décadas emitiendo canciones cortas acompañadas de animaciones para educar y entretener a los niños.

Si nunca has visto anime, es probable que tengas una idea preconcebida de que todo se trata de batallas épicas, poderes mágicos o dramas intensos. *Ittoilet* rompe por completo con esa imagen. Es una curiosidad histórica que nos recuerda que, en el Japón de los años 80, la animación también cumplía una función cotidiana: enseñar buenos hábitos. La canción, interpretada por Kuni Kawachi, tiene un objetivo muy claro y directo, casi cómico desde nuestra perspectiva actual: enseñarle a los más pequeños la importancia de ir al baño a tiempo y mantener la higiene.

Lo que hace que esta pieza sea distinta no es su calidad técnica, sino su contexto. En los años 80, *Minna no Uta* era una institución cultural en Japón. Era el espacio donde las familias se reunían frente al televisor para ver animaciones sencillas, a menudo surrealistas o tremendamente coloridas, que se quedaban grabadas en la memoria colectiva de toda una generación. *Ittoilet* es un ejemplo de esa “animación utilitaria”. Mientras que hoy el anime se consume mayoritariamente por entretenimiento, aquí vemos cómo el medio se utilizaba como una herramienta pedagógica, casi como un anuncio de servicio público, pero con el estilo visual y la excentricidad que solo el anime de esa época podía ofrecer.

Visualmente, es una pieza minimalista. No esperes una fluidez increíble ni diseños detallados. Su valor reside en que es un fragmento de una época donde la televisión japonesa experimentaba con formatos cortos para conectar con la audiencia infantil de una manera rítmica y pegajosa. Es un recordatorio de que el anime es un medio increíblemente amplio, capaz de abarcar desde temas profundos y existenciales hasta una canción sobre hábitos de baño.

Si te topas con él, no busques una narrativa compleja. Míralo como lo que es: un vistazo a un Japón que ya no existe, donde la televisión pública se tomaba el tiempo de animar canciones sencillas para formar a los ciudadanos del mañana. Es un ejercicio de nostalgia y una puerta de entrada curiosa para entender que, en el anime, incluso lo más mundano puede convertirse en un registro histórico digno de conservarse.

¿Para quién es?

* Curiosos de la historia de la televisión y la cultura popular japonesa.
* Personas que disfrutan de las rarezas y piezas cortas de animación experimental.
* Quienes buscan entender cómo el anime ha servido históricamente como herramienta educativa.

Scroll to Top