Doteraman

ドテラマン

Sobre este anime

En el vasto archivo de la animación japonesa, existen producciones que parecen salidas de un sueño extraño o de una conversación de sobremesa muy creativa. *Doteraman*, una serie de 1986 de veinte episodios, es exactamente ese tipo de rareza que define la televisión de los ochenta: un producto que no intenta ser serio, sino simplemente divertido y un poco caótico.

La historia nos presenta a Suzuki, un hombre de mediana edad que vive en un barrio tranquilo de Tokio, pero que tiene una ambición bastante peculiar: quiere ser famoso a toda costa, hasta el punto de obsesionarse con aparecer en las portadas de las revistas de moda. Es un protagonista inusual, ya que no es el típico héroe adolescente con poderes innatos, sino un adulto común con una crisis de mediana edad bastante peculiar. Todo cambia cuando, por accidente, encuentra un pasadizo secreto que conecta nuestro mundo con una dimensión habitada por duendes y criaturas fantásticas.

Lo que hace distinta a esta serie es el giro moral que toma Suzuki. En lugar de convertirse en el salvador de este nuevo mundo, decide usar a los habitantes de esa dimensión como si fueran empleados o herramientas para sus propios fines egoístas. Empieza a colocarles dispositivos de control para que sigan sus órdenes y, aprovechando esta fuerza de trabajo sobrenatural, comienza a escalar en su ambición, rozando la villanía. Sin embargo, este plan no pasa desapercibido. Dos estudiantes, Hajime y Mariko, descubren lo que está ocurriendo y deciden intervenir, convirtiéndose en el contrapeso a las locuras de Suzuki.

Para entender *Doteraman*, hay que situarse en el Japón de mediados de los ochenta. En esa época, la televisión japonesa estaba experimentando con mezclar la ciencia ficción con la comedia absurda, alejándose de los grandes dramas espaciales para centrarse en situaciones cotidianas que se salían de control. El tono es ligero y despreocupado, ideal para quienes buscan entender cómo se estructuraban las historias antes de la era del internet, donde la premisa era simplemente lanzar una idea disparatada y ver cómo se desarrollaba semana tras semana.

Aunque no es un título que haya pasado a la historia por una animación impecable o una trama profunda, su valor radica en esa nostalgia por lo bizarro. Es un recordatorio de que, a veces, el anime no busca cambiar tu vida ni dejarte una lección filosófica; a veces, solo quiere mostrarte a un tipo común intentando dominar un mundo de duendes para salir en una revista, y eso es suficiente para pasar un rato entretenido.

¿Para quién es?

* Personas curiosas por la historia de la animación retro y sus experimentos más inusuales.
* Espectadores que disfrutan de las comedias absurdas donde los protagonistas no son héroes perfectos.
* Fans de la ciencia ficción de los ochenta que prefieren historias ligeras y sin complicaciones narrativas.

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