Donten
曇天
Sobre este anime
A veces, el mundo del anime no se trata de series de cientos de episodios sobre guerreros con poderes sobrenaturales o dramas escolares interminables. A veces, se trata de una experiencia visual breve, casi como un suspiro, donde la música y la animación se encuentran para contar algo distinto. Ese es el caso de *Donten*, un proyecto de 2019 que se aleja de la narrativa tradicional para ofrecernos algo que se siente más como una pieza de arte experimental que como una historia convencional.
Para entender qué es *Donten*, primero hay que sacudirse la idea de que todo lo que viene de Japón tiene que ser una serie con arcos argumentales complejos. Este trabajo, dirigido por Tomoko Ooshima, es en realidad el videoclip oficial del sencillo homónimo del grupo *idol* Shiritsu Ebisu Chuugaku. Fue lanzado como un acompañamiento visual para su álbum *MUSiC*, y aunque técnicamente entra en la categoría de animación japonesa, funciona más como una extensión estética de la música pop.
Lo que hace a *Donten* particularmente interesante es su naturaleza atípica. No encontrarás aquí una trama que debas seguir, ni personajes que deban cumplir un destino heroico. Es una pieza de formato único, un episodio solitario que existe para envolver al espectador en una atmósfera específica creada por la canción y la visión de Ooshima. En la cultura japonesa, la relación entre los grupos de *idols* y la animación es muy estrecha; es común que las discográficas recurran a artistas visuales para crear mundos animados que complementen sus lanzamientos musicales, algo que en occidente solemos ver más como un video musical tradicional, pero que aquí adquiere una textura y una dirección de arte mucho más personal y artística.
Si nunca has visto anime, esto es un excelente punto de entrada porque no requiere compromiso de tiempo. No necesitas aprenderte nombres de personajes ni entender el contexto de un universo ficticio. Es una invitación a ver cómo la animación puede ser un vehículo para la emoción pura, sin necesidad de diálogos o explicaciones. Es un ejercicio de estilo que, aunque no busca ser una historia profunda, logra capturar una sensación particular gracias a la dirección de Ooshima, quien logra que la música y los trazos se sientan como una unidad.
Aunque no es una pieza que vaya a cambiar tu vida o que necesites analizar bajo una lupa crítica, es un recordatorio de que la animación es un lienzo versátil. A veces, la mejor forma de acercarse al anime no es a través de una maratón de fin de semana, sino a través de pequeñas piezas que se consumen en minutos y que simplemente buscan ofrecer una experiencia estética diferente.
¿Para quién es?
* Personas que disfrutan de la estética visual y el arte experimental sobre la narrativa tradicional.
* Fans de la música japonesa que quieren ver cómo se fusiona con la animación.
* Espectadores curiosos que buscan algo extremadamente corto para ver en un descanso breve.
