DNA²
DNA² ~Dokoka de Nakushita Aitsu no Aitsu~
D・N・A² ~何処かで失くしたあいつのアイツ~
Sobre este anime
Imagínate que un día eres un chico normal, con los problemas típicos de la adolescencia, pero con un inconveniente bastante peculiar: sufres una alergia física tan severa que, cada vez que una chica se te acerca, tu cuerpo reacciona de la peor manera posible. Así empieza la historia de Junta Momonari, el protagonista de *DNA²*.
Este anime, producido por el legendario estudio Madhouse en 1994, nos transporta a una época donde la ciencia ficción mezclada con la comedia romántica tenía un sabor muy particular. La premisa es un caos absoluto: una viajera del tiempo llamada Karin llega desde el futuro con una misión específica. Ella no viene a salvar el mundo de una guerra nuclear o de una invasión alienígena, sino a evitar que Junta se convierta en el “Mega-Playboy”, un hombre tan irresistible que, supuestamente, engendrará a tantos hijos que terminará causando una crisis de sobrepoblación mundial.
Lo que hace que *DNA²* se sienta distinto a otras historias de romance escolar es precisamente ese giro de tuerca tecnológico. No estamos ante un drama romántico tradicional donde los personajes simplemente se enamoran; aquí, el cambio de Junta es provocado por una alteración genética forzada. La serie juega con la idea de cómo cambiaría tu vida si, de un día para otro, pasaras de ser el chico invisible que nadie nota a ser el centro de atención de absolutamente todo el mundo. Es una exploración bastante cómica sobre la popularidad repentina y cómo el destino —o en este caso, la genética— puede jugarnos bromas pesadas.
Al ser un producto de mediados de los noventa, la serie tiene ese estilo visual clásico de la época, con diseños de personajes que recuerdan a la estética de los mangas de aquel entonces, donde los peinados voluminosos y las expresiones exageradas eran la norma. No es un anime que pretenda ser una lección de vida profunda, sino más bien un entretenimiento ligero, cargado de situaciones absurdas y malentendidos que surgen cuando intentas controlar el futuro y, en el proceso, arruinas el presente.
Si nunca has visto anime y quieres probar algo que no requiera investigar teorías complejas o seguir una trama de cien episodios, este título es una puerta de entrada curiosa. Es corto, tiene un inicio y un final definidos en sus 12 capítulos, y captura perfectamente esa esencia de comedia ochentera y noventera donde la tecnología futurista se usaba como excusa para situaciones de enredo escolar. Es una mirada a cómo se imaginaban el “futuro” y las relaciones amorosas hace tres décadas, sin las complicaciones de las redes sociales o los smartphones.
¿Para quién es?
* Personas que disfrutan de historias cortas de ciencia ficción con un toque humorístico y nostálgico.
* Espectadores que buscan comedias románticas desenfadadas donde los problemas se resuelven con situaciones absurdas.
* Seguidores de la estética visual clásica del anime de los años 90.
