Capricorn

カプリコン

Sobre este anime

A veces, la historia del anime nos deja pequeñas cápsulas del tiempo que parecen haber caído en el olvido, no necesariamente por ser brillantes, sino por ser extrañas. Capricorn, un especial de apenas un episodio lanzado en 1991 por el estudio Aubeck, es uno de esos casos curiosos que se sienten como un episodio piloto de una serie que nunca llegó a despegar.

La premisa nos presenta a Taku Shimamura, un estudiante de preparatoria común y corriente que, de un momento a otro, termina teletransportado a Slaffleaze, un mundo que parece sacado de un sueño febril de ciencia ficción y fantasía. Allí, la jerarquía social es un caos absoluto: criaturas inteligentes dominan el terreno y un villano llamado Zolba tiene planes bastante agresivos para invadir nuestro mundo, al que ellos llaman “Capricorn”. Para salvar la Tierra, Taku no tiene más opción que aliarse con los campesinos oprimidos de Slaffleaze y tratar de ganarse la confianza de los Yappie, los guardianes ancestrales de ese lugar.

Lo que hace que esta producción sea distinta es su naturaleza de “cápsula”. Al ser un formato de un solo episodio, la narrativa corre a una velocidad vertiginosa. No hay tiempo para desarrollar el mundo con calma; todo ocurre de golpe. Es una pieza que refleja muy bien la estética y las ambiciones de los animes de finales de los 80 y principios de los 90, donde la mezcla de géneros —acción, aventura, comedia y ciencia ficción— era el pan de cada día. Querían meter tantas ideas en un solo contenedor que el resultado termina siendo una experiencia peculiar y, por momentos, confusa.

Para quienes no están acostumbrados al anime, este tipo de historias pueden resultar desconcertantes. No es una narrativa pulida al estilo de las grandes producciones actuales, sino más bien un reflejo de una época donde la experimentación era la norma. Es un producto de su tiempo, con una puntuación modesta que refleja que, aunque tuvo buenas intenciones, quizás no logró conectar con la audiencia de manera profunda. Sin embargo, tiene un encanto particular para quienes disfrutan de ver cómo se construían las historias de “chico transportado a otro mundo” antes de que el género se saturara por completo.

Es, en esencia, una curiosidad histórica. No busca cambiar la industria ni revolucionar la animación, pero sirve como una ventana a lo que el estudio Aubeck intentaba hacer hace más de tres décadas. Si decides darle una oportunidad, hazlo con la mentalidad de quien desempolva un viejo VHS en el fondo de una estantería: con curiosidad y sin esperar una narrativa compleja.

¿Para quién es?

* Curiosos de la historia de la animación japonesa de los años 90.
* Espectadores que buscan historias cortas y directas sin grandes compromisos de tiempo.
* Fans de la ciencia ficción retro con mezclas de fantasía extravagante.

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