Ahiru no Gyouretsu

アヒルの行列

Sobre este anime

Si alguna vez te has preguntado qué veían los niños en Japón hace medio siglo, *Ahiru no Gyouretsu* es una cápsula del tiempo perfecta. Lanzado en 1972, este cortometraje no busca contar una historia compleja de héroes o batallas intergalácticas. En realidad, es una pieza musical animada que nació en un espacio televisivo muy específico de la NHK, la cadena pública japonesa, llamado *Minna no Uta*. Este programa ha sido, desde los años 60, un pilar cultural donde se presentan canciones breves acompañadas de visuales artísticos, algo similar a lo que en otros países conocemos como videoclips infantiles, pero con una identidad visual mucho más marcada y experimental.

A diferencia de los dibujos animados comerciales que buscaban vender juguetes o extender narrativas de acción, *Ahiru no Gyouretsu* funciona como una pieza de arte efímero. Al ser un video musical de apenas un episodio, su valor no reside en el desarrollo de personajes ni en giros de guion, sino en la atmósfera. Es un ejercicio de estilo que combina la música de The Shadracks y el coro infantil Tokyo Arakawa Shounen Shoujo Gasshoudan. Imagina una mezcla entre una canción folk japonesa y una estética visual que se aleja de la perfección técnica actual para abrazar la imperfección artesanal de la animación de los años 70.

Lo que hace distinto a este trabajo es precisamente su origen. En aquel momento, la televisión japonesa estaba experimentando mucho con la forma en que el sonido y la imagen podían coexistir para educar o entretener a los más pequeños. No es una serie que requiera un compromiso de tiempo; es más bien una curiosidad histórica. Para alguien que no está acostumbrado al anime, puede parecer extraño o incluso minimalista, pero ahí radica su encanto: es una ventana a la sensibilidad visual de una época donde la animación se usaba para transmitir alegría simple y melodías pegajosas, sin la saturación de efectos visuales a la que estamos acostumbrados hoy.

Ver algo como esto es un ejercicio de arqueología cultural. Nos recuerda que, antes de que el anime se convirtiera en un fenómeno global masivo centrado en tramas complejas, también existía este espacio dedicado a la música y la ilustración sencilla, diseñado para ser consumido en familia durante la hora de la comida o antes de dormir. Es un recordatorio de que la animación no siempre necesita ser una epopeya para tener un lugar en la historia de la cultura popular.

¿Para quién es?

* Curiosos de la historia de la televisión y la animación japonesa clásica.
* Amantes de la música retro y las piezas audiovisuales de corta duración.
* Personas que buscan una experiencia visual relajada y sin complicaciones narrativas.

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