Adesugata Mahou no Sannin Musume
艶姿魔法の三人娘
Sobre este anime
Hay momentos en la historia de la animación japonesa que resultan curiosos no tanto por su calidad técnica, sino por lo que representan como cápsula del tiempo. *Adesugata Mahou no Sannin Musume*, lanzado en 1986 por el veterano Studio Pierrot, es uno de esos casos extraños. Si alguna vez te has preguntado cómo funcionaba la industria del anime antes de la era del streaming, este especial de un solo episodio es una respuesta bastante honesta, aunque algo desordenada.
Para entender por qué existe esto, hay que situarse en la década de los 80. En aquel entonces, el género de las “chicas mágicas” —historias donde niñas o adolescentes adquieren poderes sobrenaturales, usualmente para convertirse en ídolos o artistas— estaba en pleno auge. Studio Pierrot era el rey indiscutible de este formato. Habían tenido éxitos rotundos con series protagonizadas por Mami, Persia y Emi. La lógica comercial de la época dictaba que, para mantener el interés del público, era una excelente idea juntar a las estrellas de diferentes programas en un evento especial.
La premisa es sencilla: estas tres chicas, que normalmente habitan sus propios universos, deciden tomarse unas vacaciones y coinciden en un manantial de aguas termales. Es el equivalente animado a un episodio de relleno de una comedia de situación clásica, donde los personajes salen de su entorno habitual para interactuar en un escenario relajado. Sin embargo, el especial tiene una particularidad que lo hace distinto de cualquier producción actual: su estructura depende fuertemente de clips y momentos rescatados de sus series originales.
Desde una perspectiva moderna, esto puede resultar desconcertante. Hoy estamos acostumbrados a que los crossovers sean eventos épicos con tramas nuevas y complejas. Aquí, el espectador se encuentra con un formato que, en realidad, servía para que los niños de 1986 recordaran los mejores momentos de sus personajes favoritos mientras los veían “convivir” brevemente. Es una técnica que se siente muy de otra época, un recordatorio de que, antes de YouTube o las redes sociales, la única forma de volver a ver escenas clave era a través de estos resúmenes empaquetados.
No es una pieza que busque revolucionar la narrativa ni que pretenda ser el punto de entrada ideal para un espectador nuevo que busca una historia trepidante. Es, más bien, un objeto de estudio para quienes sienten curiosidad por la cultura pop japonesa de los 80. Ver a estas tres chicas interactuar es como abrir un álbum de fotos viejo de alguien a quien apenas conoces: hay una calidez nostálgica, pero también una sensación de que te estás perdiendo el contexto de las bromas internas y la historia previa de cada una. Es un ejercicio de nostalgia pura, una reunión de viejas amigas que, para el espectador casual, se siente como una visita guiada por un museo de la animación de hace casi cuarenta años.
¿Para quién es?
* Entusiastas de la historia de la animación japonesa que quieren ver cómo trabajaba Studio Pierrot en los 80.
* Personas interesadas en el formato de los especiales de televisión previos a la era digital.
* Curiosos que disfrutan de ver crossovers extraños y poco convencionales entre personajes de distintas franquicias.
