A Viva Non Non

あびばのんのん

Sobre este anime

A veces, la animación japonesa nos regala pequeñas piezas que se escapan de lo convencional, alejándose de las series largas de acción o drama que suelen dominar las conversaciones. *A Viva Non Non*, lanzado en 2021, es uno de esos casos curiosos. No estamos ante un programa de televisión tradicional, ni una película con una narrativa compleja; se trata de un cortometraje musical que funciona más como una experiencia sensorial que como una historia contada con diálogos.

Para entender este proyecto, primero hay que mirar quién está detrás de la música: la banda japonesa Tempalay. Ellos tienen un sonido que mezcla psicodelia, pop alternativo y toques de música electrónica, una combinación que ya de por sí es bastante ecléctica. Cuando una banda con este estilo decide colaborar con animadores como Mirai Mizue y Hoji Tsuchiya bajo la dirección de OSRIN, el resultado inevitablemente se aleja de cualquier convención visual que conozcas.

Si nunca has visto anime, probablemente tengas en mente diseños de personajes muy definidos, ojos grandes y expresiones dramáticas. Aquí sucede todo lo contrario. *A Viva Non Non* es una explosión de formas abstractas, colores vibrantes y un ritmo que parece no tener pies ni cabeza, pero que, al mismo tiempo, encaja perfectamente con la canción. Es un ejercicio de estilo donde la música dicta el movimiento. No hay un guion que seguir, sino una sucesión de imágenes que se transforman constantemente, casi como un sueño febril o un caleidoscopio animado.

Este tipo de contenido es muy común en la cultura visual japonesa, donde la frontera entre el video musical y el cortometraje experimental es muy delgada. A diferencia de las producciones grandes de la industria, aquí no se busca vender una trama o un personaje carismático; el objetivo es que te pierdas en el ritmo y en la técnica visual. Es una pieza que se siente libre, sin las ataduras de tener que explicarle nada al espectador.

Es importante ser honesto sobre su recepción: no es un contenido diseñado para gustar a todo el mundo. Con una puntuación de 48 sobre 100, queda claro que es una propuesta divisiva. Para algunos, esta falta de estructura narrativa resulta frustrante o confusa; para otros, es un respiro necesario entre tantas producciones que intentan seguir fórmulas preestablecidas. Si te acercas a *A Viva Non Non* esperando encontrar una historia clásica, es probable que te sientas fuera de lugar. Pero si te acercas con la curiosidad de ver cómo se puede fusionar la música moderna japonesa con una animación que rompe las reglas de la perspectiva y la lógica, encontrarás algo bastante único. Es, en esencia, un experimento visual que dura lo que dura una canción, ideal para quienes disfrutan de las artes visuales tanto como de la música.

¿Para quién es?

* Amantes de la animación experimental y el arte abstracto.
* Seguidores de la música alternativa japonesa y los videos musicales conceptuales.
* Espectadores que buscan una experiencia visual corta y diferente, sin tramas complicadas.

Trailer oficial

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