White Snake
Bai She: Yuan Qi
白蛇:缘起
Sobre este anime
Si alguna vez has sentido curiosidad por el cine animado que viene de China, pero te sientes abrumado por las series interminables o los estilos visuales muy marcados, *White Snake* (2019) es una puerta de entrada ideal. A diferencia de lo que solemos consumir en occidente, esta película no intenta ser una comedia infantil ni un drama existencial denso; es, ante todo, una pieza de fantasía épica que se siente como ver una leyenda antigua contada con tecnología moderna.
El estudio Light Chaser Animation toma un mito fundacional de la cultura china —la historia de la Serpiente Blanca, un relato que ha sido adaptado cientos de veces en la literatura y el teatro de ese país— y decide contarnos qué pasó antes de que esa historia se volviera legendaria. La trama sigue a Blanca, una mujer que despierta sin recordar quién es, y a Xuan, un joven que se dedica a cazar serpientes en su aldea. Lo que empieza como una búsqueda de identidad se transforma rápidamente en una travesía donde lo sobrenatural, los demonios y las intrigas políticas chocan.
Lo que hace que esta película destaque es su capacidad para equilibrar lo visual con lo emocional. No estamos ante una animación rígida; hay una fluidez en las escenas de acción —especialmente en aquellas que evocan el estilo *wuxia*, donde los guerreros desafían la gravedad con movimientos elegantes— que te mantiene enganchado. Además, hay un contraste fascinante entre la belleza de los paisajes naturales, que parecen pinturas tradicionales chinas puestas en movimiento, y el diseño de los seres sobrenaturales, que llegan a ser inquietantes y complejos.
A menudo, cuando pensamos en “dibujos animados” del otro lado del mundo, asociamos todo con el anime japonés, pero *White Snake* nos recuerda que China tiene una tradición narrativa propia muy rica. No necesitas conocer el mito original para entender la película; la historia funciona perfectamente por sí sola como un romance trágico con elementos de aventura. Es una producción que se siente ambiciosa, con un ritmo que sabe cuándo detenerse para que los personajes respiren y cuándo acelerar para mostrarte una batalla de magia y espadas.
A veces, el cine de animación se encasilla en públicos muy específicos, pero esta película logra un equilibrio interesante: es lo suficientemente visual como para disfrutarse como un espectáculo de acción, pero tiene una carga dramática que no subestima al espectador. Es una propuesta que, con una puntuación de 73/100, se posiciona como una opción sólida si buscas algo distinto a lo habitual, una historia que se siente antigua y fresca al mismo tiempo.
¿Para quién es?
* Personas que disfrutan de las historias de romance trágico y fantasía épica.
* Espectadores que quieren explorar el cine animado asiático más allá de Japón.
* Fans de las escenas de acción con coreografías estilizadas y estética tradicional.
