Aftermath

Aftermath

Sobre este anime

A veces, el anime no nace de una gran producción televisiva ni de un estudio gigante con cientos de animadores trabajando en cadena. A veces, aparece en lugares inesperados, como el videoclip de una banda de rock británica. Este es el caso de *Aftermath*, un cortometraje de 2016 que se aleja de los tropos habituales del medio para ofrecer algo mucho más crudo y minimalista.

Si nunca has visto anime, es probable que tu mente piense inmediatamente en peleas explosivas, ojos gigantes o robots. *Aftermath* rompe con esa noción. No es una serie compleja con tramas enrevesadas, sino una pieza única de apenas unos minutos que funciona como una ventana a una historia emocional directa. Lo que lo hace especial no es su presupuesto, sino su técnica: fue creado por el director japonés Tekken, famoso por utilizar el estilo de “flipbook” o libro de notas. Imagina cientos de dibujos hechos a mano, hoja por hoja, que al pasar rápido crean una sensación de movimiento nostálgica y, a veces, un poco inquietante.

Esta pieza nació de la colaboración entre el director Tekken y la banda Muse. Es interesante ver cómo el anime, como lenguaje visual, se cruza con la música occidental para contar historias que trascienden el idioma. En Japón, esta técnica de dibujo a mano alzada tiene una carga emocional muy fuerte; se siente personal, como si alguien te estuviera contando un secreto en un cuaderno. Al no haber sido producido por un estudio tradicional, se siente mucho más artesanal. No busca deslumbrarte con efectos de luz o diseños ultra detallados, sino que apuesta por la melancolía y la narrativa visual pura.

Con una puntuación de 55 sobre 100, es evidente que no estamos ante una producción que busque complacer a las masas ni revolucionar la industria. Es una obra de nicho, una curiosidad que quizás no te cambiará la vida, pero que vale la pena ver si quieres entender que el anime también puede ser una forma de expresión artística minimalista, casi como un boceto que cobra vida. Es una pausa breve, un experimento visual que demuestra que el drama no necesita diálogos complejos ni mundos de fantasía para hacerse sentir.

Al ser un contenido tan corto y específico, es ideal para quienes tienen poco tiempo o curiosidad por ver algo diferente sin comprometerse con una serie de 20 episodios. Es una pequeña ventana a la sensibilidad del director Tekken y una oportunidad para ver cómo la música y la animación pueden fusionarse de una manera honesta y sin pretensiones.

¿Para quién es?

* Amantes de la música que quieren ver cómo se traduce una canción a lenguaje visual.
* Personas que prefieren las historias cortas y directas al grano.
* Curiosos del arte hecho a mano y la animación experimental.

Trailer oficial

Scroll to Top