Dennou Sentai Voogie’s★Angel Gaiden: Susume! Super★Angels!

Dennou Sentai Voogie's★Angel Gaiden: Susume! Super★Angels!

電脳戦隊ヴギィ'ズ★エンジェル外伝 進め! スーパー★エンジェルス!

Sobre este anime

Si alguna vez te has preguntado qué sucede cuando los estudios de animación deciden tomarse un descanso de las tramas serias y simplemente quieren jugar con sus propios personajes, *Dennou Sentai Voogie’s★Angel Gaiden: Susume! Super★Angels!* es el ejemplo perfecto de ese fenómeno. Lanzado en 1998 por el estudio Front Line, este pequeño experimento de dos episodios es una cápsula del tiempo que nos transporta a una época donde el anime no tenía miedo de ser absurdo, caótico y, sobre todo, autorreferencial.

Para entender este título, hay que situarse en el contexto de finales de los noventa. En aquel entonces, los dramas de radio eran una parte masiva de la cultura otaku en Japón; eran historias contadas solo a través de audio que, si tenían éxito, saltaban a otros formatos. Esta producción nace precisamente de uno de esos programas radiales, pero en lugar de intentar adaptar la historia original con fidelidad, el equipo creativo optó por el camino opuesto: el “SD” o *Super Deformed*. Esto significa que los personajes, que originalmente tenían proporciones humanas y realistas, fueron rediseñados como versiones cabezonas, pequeñas y caricaturescas, diseñadas específicamente para la comedia slapstick.

Lo que hace a este título distinto es precisamente su falta de pretensiones. No intenta construir un mundo complejo ni explicar reglas de ciencia ficción profundas. Es, en esencia, una parodia de sí mismo. Al ver *Susume! Super★Angels!*, te encuentras con un ritmo frenético donde las bromas ocurren una tras otra, apoyándose en el hecho de que el espectador probablemente ya conoce a estos personajes de su encarnación previa. Es un ejercicio de estilo que se siente como ver los “bloopers” o escenas eliminadas de una serie más grande, pero convertido en un producto final.

Si eres nuevo en el mundo del anime, acercarte a algo como esto puede ser desconcertante, ya que no hay una historia tradicional que seguir. Sin embargo, es un ejemplo fascinante de cómo la industria japonesa solía experimentar con formatos cortos para complacer a los fans que ya estaban profundamente involucrados con una franquicia. No es una serie que busque cambiar tu vida o dejarte una enseñanza profunda; es más bien una curiosidad histórica. Es el equivalente a ver un especial de televisión donde los actores de tu serie favorita se ponen disfraces ridículos y actúan de forma tonta solo por diversión.

A pesar de su puntuación baja en los registros históricos, su valor no reside en la calidad técnica o narrativa, sino en ser un testimonio de una era donde los estudios se permitían estos pequeños desvíos creativos sin necesidad de que todo fuera un éxito masivo de taquilla. Es una pieza de nicho que nos recuerda que el anime también puede ser, simplemente, un espacio para el juego y el desorden.

¿Para quién es?

* Personas interesadas en la historia de la animación japonesa y sus formatos experimentales de los años 90.
* Espectadores que disfrutan de las parodias rápidas y el humor visual exagerado tipo “Super Deformed”.
* Coleccionistas de curiosidades o rarezas que prefieren ver proyectos cortos y autoconclusivos.

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