Kiss wa Me ni Shite
キッスは瞳にして
Sobre este anime
A veces, el anime nos ofrece cápsulas de tiempo fascinantes, no necesariamente porque sean las historias más complejas o visualmente impactantes, sino porque capturan la esencia de una época muy específica. *Kiss wa Me ni Shite*, una producción de 1993 del legendario estudio MADHOUSE, es precisamente uno de esos casos. Con apenas un episodio de duración, este especial es un recordatorio de cómo el romance escolar se narraba antes de la era del streaming global.
Si nunca has visto anime, quizás te preguntes por qué alguien dedicaría tiempo a una historia tan breve. La respuesta está en la curiosidad histórica. A principios de los noventa, el mercado del anime estaba inundado de historias sobre chicas adolescentes lidiando con el romance, los estudios y la fantasía de encontrar a alguien “perfecto”. *Kiss wa Me ni Shite* toma este tropo clásico: una estudiante llamada Ibuki Morisato vive obsesionada con la idea de un beso de ensueño, hasta que, como por arte de magia (o destino escolar), el chico ideal aparece en su salón como el nuevo alumno transferido.
Lo que hace distinta a esta pieza es su origen. MADHOUSE es un estudio conocido hoy por éxitos de acción intensa o dramas psicológicos profundos, pero en 1993, su catálogo era mucho más ecléctico y experimental. Aquí no verás la animación fluida de *One Punch Man* o la crudeza de *Monster*. En su lugar, encontrarás el estilo artístico característico de la era, con colores pasteles, diseños de personajes con ojos grandes y expresivos, y una narrativa que se toma muy en serio el melodrama adolescente, aunque sea por un corto periodo de tiempo.
Culturalmente, este tipo de historias funcionan como una ventana hacia el ideal romántico japonés de los noventa. Es una narrativa sencilla que no busca reinventar la rueda, sino ofrecer una fantasía inofensiva y directa. No hay grandes giros argumentales ni una construcción de mundo compleja; es básicamente la representación visual de un “qué pasaría si” que muchas adolescentes de la época soñaban en sus diarios.
Es importante ser honestos: con una puntuación de 53 sobre 100, no estamos ante una historia que cambie tu perspectiva de vida. Es una producción menor que probablemente sirva mejor como un ejercicio de arqueología cultural para quienes quieren entender cómo se consumía el romance animado hace tres décadas. Si te acercas a ella con la expectativa de ver un drama profundo, te decepcionará. Pero si la ves como una pieza de museo, un pequeño fragmento de la historia del estudio MADHOUSE que explora la inocencia del primer amor escolar, resulta ser un visionado curioso y rápido.
¿Para quién es?
* Curiosos de la historia del anime que quieren ver el estilo de MADHOUSE en los años 90.
* Amantes de las historias románticas cortas que se resuelven en una sola sentada.
* Coleccionistas de rarezas y producciones de un solo episodio que no suelen tener mucha difusión.
