Ghost Sweeper Mikami
GS美神
Sobre este anime
Si alguna vez te has preguntado qué pasa cuando mezclas el mundo de lo paranormal con la cultura de oficina y una avaricia desmedida, la respuesta está en un anime que, aunque tiene sus años, mantiene un encanto bastante particular. *Ghost Sweeper Mikami*, estrenada en 1993 por el legendario estudio Toei Animation, es una comedia sobrenatural que no se toma nada en serio, y ahí es precisamente donde reside su gracia.
La historia nos presenta a Reiko Mikami, una exorcista profesional que dirige su propia agencia. Pero olvídate de la imagen solemne o mística que solemos ver en las películas de terror; aquí, el exorcismo es un negocio, y como todo negocio, lo que más importa es el dinero. Mikami es una mujer decidida, poderosa y con un carácter fuerte, pero tiene una debilidad: el dinero es su principal motivación. A su lado trabaja Tadao Yokoshima, su asistente, quien es, siendo honestos, un desastre con patas. Yokoshima es el alivio cómico constante, un joven movido casi exclusivamente por sus impulsos y por intentar ganarse el afecto (o al menos la atención) de su jefa, quien lo trata con una mezcla de desprecio y paciencia infinita.
Lo que hace distinta a esta serie es cómo utiliza el folclore japonés. En Japón, la idea de los espíritus y las apariciones no es solo cosa de películas de miedo; es parte de su cultura cotidiana. *Ghost Sweeper Mikami* toma esos conceptos tradicionales de fantasmas, demonios y posesiones y los baja a tierra. No estamos ante un drama existencial sobre la muerte, sino ante una comedia de enredos donde un fantasma puede ser un cliente molesto o un problema técnico que hay que resolver antes de que llegue la factura del mes.
Al verla hoy, se nota mucho el estilo de los noventa. Es una época donde los personajes tenían personalidades muy marcadas, a veces exageradas, y donde el humor físico era la norma. La dinámica entre Mikami y Yokoshima es el motor de los 45 episodios que componen la serie. Es una relación disfuncional, sí, pero que funciona muy bien para mantener el ritmo de la comedia. No esperes una historia profunda que te cambie la vida, pero sí una serie que entiende perfectamente su propósito: entretener sin pretensiones.
Es una ventana a un tipo de anime que ya casi no se produce: episódico, ligero y con un toque pícaro que, aunque a veces puede sentirse anticuado, refleja muy bien el espíritu de su época. Si buscas algo para desconectar un rato y ver cómo se resuelven problemas sobrenaturales a base de golpes y facturas impagadas, este es un buen lugar por donde empezar.
¿Para quién es?
* Personas que disfrutan de las comedias de los años 90 con un toque de humor pícaro.
* Espectadores que prefieren historias episódicas y ligeras, sin tramas complicadas.
* Fans de las dinámicas de personajes tipo “jefa autoritaria y asistente torpe”.
