Do it Kororin Earth SOS
Chikyuu SOS Sore Ike Kororin
地球SOSそれいけコロリン
Sobre este anime
A veces, el anime más curioso no es el que tiene los presupuestos más altos o la animación más pulida, sino aquel que intenta enseñarnos algo mientras nos hace reír. En 1992, llegó una propuesta llamada *Do it Kororin Earth SOS*, una serie de 26 episodios que, bajo una fachada de comedia de ciencia ficción, escondía un mensaje bastante adelantado a su época.
Imagina que estás en un parque, listo para disfrutar de un día tranquilo bajo los cerezos, pero el lugar está lleno de basura y contaminación. Es la situación que vive Jiang, el protagonista, cuando un ser extraño cae del cielo literalmente encima de su almuerzo. Este visitante se llama Kororin y, aunque parezca una mascota simpática, en realidad es un enviado del “Planeta Oasis” con una misión muy clara: usar sus poderes mentales para enseñarle a la humanidad a cuidar su entorno.
Lo que hace que esta serie sea distinta es cómo aborda el tema del ecologismo. En lugar de ofrecer un documental aburrido o sermones pesados, *Do it Kororin* opta por el camino de la acción directa. Jiang y su hermana se unen a Kororin para enfrentarse a “Syndrome”, un villano alienígena que busca destruir la Tierra. ¿Y cuál es su arma secreta? Los problemas ambientales. Syndrome intenta acabar con el planeta provocando agujeros en la capa de ozono, alterando el clima de forma caótica o mediante el uso excesivo de electricidad. Es una forma bastante ingeniosa de convertir problemas reales del mundo moderno en obstáculos que los protagonistas deben superar a base de golpes y poderes especiales.
Contextualizar esto es fundamental. A principios de los años 90, la conciencia ambiental no era el tema omnipresente que es hoy en la cultura pop. Mientras que en occidente apenas empezábamos a ver campañas de reciclaje más serias, en Japón ya se estaban produciendo historias que ponían al planeta como un personaje más que necesitaba protección. Esta serie refleja esa preocupación cultural creciente: la idea de que el progreso técnico, si no se controla, puede volverse contra nosotros.
Es una producción sencilla, sin pretensiones de cambiar la historia de la animación, pero que logra equilibrar la ligereza de una comedia de aventuras con una temática que sigue siendo urgente tres décadas después. No es el tipo de historia que verías buscando efectos visuales deslumbrantes, sino más bien una ventana a cómo se intentaba educar a través del entretenimiento en la televisión japonesa de principios de los noventa.
¿Para quién es?
* Personas que disfrutan de historias retro con un mensaje positivo y sencillo.
* Cualquiera que busque un anime ligero de ciencia ficción sin tramas demasiado complicadas.
* Interesados en ver cómo se abordaban temas sociales en la animación japonesa de los noventa.
