Eguchi Hisashi no Kotobuki Gorou Show

江口寿史の寿五郎ショウ

Sobre este anime

Si alguna vez te has preguntado qué hacían los estudios de animación importantes en los años 90 cuando querían experimentar con formatos fuera de la televisión convencional, *Eguchi Hisashi no Kotobuki Gorou Show* es una respuesta extraña, pero fascinante. Este proyecto, nacido en 1991 bajo el sello de Studio Pierrot —el mismo que años después nos traería éxitos masivos como *Naruto* o *Bleach*—, no fue una serie pensada para el horario estelar, sino una pieza experimental incluida dentro de una videorevista llamada *Anime V Comic Rentaman*.

Para entender este anime, hay que situarse en el Japón de la burbuja económica de los noventa. En esa época, la industria buscaba desesperadamente adaptar mangas de humor absurdo directamente al formato de video casero (OVA). *Kotobuki Gorou Show* nace del trabajo de Hisashi Eguchi, un autor conocido por un estilo de dibujo muy particular y un sentido del humor que roza lo políticamente incorrecto. No busques aquí una trama profunda o una evolución de personajes; lo que tienes frente a ti es una colección de sketches rápidos y subidos de tono.

La serie se divide en cuatro episodios que funcionan como historias independientes, un formato ideal para una revista de video donde el espectador podía saltar de un contenido a otro. El primero y el segundo se centran en una familia bastante particular y sus esfuerzos, primero por casar a su hija y luego por sobrevivir a las complicaciones de la vida matrimonial. El tercer episodio cambia radicalmente de tercio y nos presenta a un boxeador cuyo método de entrenamiento es, por decir lo menos, peculiar: su capacidad para perder peso está directamente ligada a la abstinencia sexual. Finalmente, el cuarto episodio se desmarca con una premisa de monstruos gigantes que parece sacada de una película de serie B.

Lo que hace a este título diferente es precisamente su falta de pretensiones. Es un producto de su tiempo, diseñado para un público adulto que buscaba entretenimiento rápido, irreverente y con un toque picante, algo muy común en el mercado del *ecchi* de esa década. No intenta ser una historia épica; su objetivo es simplemente arrancar una carcajada mediante situaciones vulgares y un ritmo frenético. Al ser un producto tan específico de una época y de un formato de video que hoy parece casi arqueología tecnológica, ver *Kotobuki Gorou Show* es como abrir una cápsula del tiempo: es ver a un estudio de animación legendario soltándose la melena y probando cosas que hoy, probablemente, no veríamos en una plataforma de streaming convencional.

Si te acercas a esto esperando una narrativa coherente o una animación pulida, te vas a llevar una decepción. Pero si tienes curiosidad por explorar los rincones más oscuros y experimentales de la animación japonesa de los noventa, o si simplemente quieres ver cómo se hacía la comedia adulta antes de la era digital, aquí tienes cuatro episodios que, aunque no pasarán a la historia como los mejores, son un testigo curioso de una era donde todo valía.

¿Para quién es?

* Coleccionistas de curiosidades y rarezas de la animación japonesa de los 90.
* Seguidores del trabajo de Hisashi Eguchi que quieran ver su estilo trasladado a la pantalla.
* Espectadores que disfrutan del humor absurdo, vulgar y sin filtros de la vieja escuela.

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