Eguchi Hisashi no NANTOKA NARUDESHO!
江口寿史のNANTOKA NARUDESHO!
Sobre este anime
Hay piezas en la historia del anime que se sienten como experimentos de laboratorio, momentos donde los creadores simplemente decidieron probar qué pasaba si mezclaban agua y aceite. *Eguchi Hisashi no NANTOKA NARUDESHO!*, lanzado en 1990 por el estudio Madhouse, es precisamente uno de esos casos. Si alguna vez te has preguntado cómo se veía la creatividad desenfrenada antes de que las plataformas de streaming estandarizaran el contenido, este especial es una cápsula del tiempo fascinante.
Para entender este proyecto, primero hay que mirar a su autor original, Hisashi Eguchi. En Japón, Eguchi es una figura de culto, conocido principalmente por su estilo artístico muy particular que captura la moda y la vida urbana con una estética limpia y estilizada. A finales de los 80 y principios de los 90, su influencia en la cultura visual era innegable. Cuando Madhouse decidió adaptar su trabajo, no optaron por una serie tradicional, sino por un especial único de un solo episodio que se aleja de cualquier convención narrativa que puedas conocer.
Lo que hace que esta pieza sea realmente distinta es su estructura caótica. En lugar de seguir una trama lineal, el especial funciona como una colección de sketches. Pero no es solo animación; la producción juega con el formato de manera agresiva, alternando entre secuencias animadas, segmentos de acción real (live action) y, sorprendentemente, teatro de marionetas. Es una decisión arriesgada que, honestamente, no siempre aterriza bien, pero que resulta refrescante por su absoluta falta de pretensiones. No intenta ser una historia profunda ni emocional; su único objetivo es presentar situaciones cómicas que se sienten como fragmentos de un sueño extraño o una revista de manga que hojeas rápidamente en un café.
Es importante mencionar que este no es un producto pulido diseñado para las masas. Con una puntuación de 41 sobre 100 en los registros de aficionados, queda claro que no es una recomendación para quienes buscan una narrativa estructurada o una calidad técnica impecable. Sin embargo, su valor reside en lo que representa: una época donde el anime se atrevía a ser raro, donde un estudio de prestigio como Madhouse podía permitirse financiar una locura visual que mezclaba muñecos con dibujos solo porque sí. Es un recordatorio de que, a veces, el medio puede ser un patio de juegos para el absurdo.
Si buscas algo que desafíe tus expectativas sobre cómo debe verse un programa animado y te interesa asomarte a un rincón oscuro y experimental de la historia de los noventa, este especial es un documento histórico peculiar, aunque sea por las razones equivocadas.
¿Para quién es?
– Curiosos de la historia del anime que quieren ver cómo experimentaba Madhouse en los 90.
– Seguidores del estilo artístico de Hisashi Eguchi interesados en ver su estética trasladada a formatos inusuales.
– Espectadores que disfrutan de las rarezas experimentales y el humor absurdo por encima de una buena trama.
