Cleopatra D.C.
クレオパトラD.C
Sobre este anime
Imagina que una sola persona tuviera tanto dinero y poder que el gobierno de Estados Unidos tuviera que consultarle cada movimiento importante. Ahora, imagina que esa persona es una joven brillante, intrépida y con una paciencia a prueba de balas, capaz de mantener la calma incluso cuando un avión se estrella literalmente contra su habitación. Ese es el punto de partida de *Cleopatra D.C.*, una miniserie de tres episodios lanzada en 1989 que captura a la perfección la esencia del exceso y la ambición que se respiraba en el Japón de finales de los ochenta.
Lo que hace que esta historia sea particular no es solo su premisa de “la mujer más poderosa del mundo”, sino el tono con el que J.C.Staff, el estudio encargado de la animación, decidió tratarla. Estamos ante una época donde la economía japonesa estaba en su punto más alto, una burbuja financiera que se reflejaba en el entretenimiento: todo era más grande, más ruidoso y ligeramente absurdo. En esta serie, la protagonista, Cleo, dirige un conglomerado financiero que controla gran parte de la economía estadounidense. Pero, en lugar de ser un drama político serio, la historia se inclina hacia la aventura y la comedia desenfadada.
La serie funciona como una cápsula del tiempo. Mientras que hoy estamos acostumbrados a historias de superhéroes o espías con mucha tecnología táctica, *Cleopatra D.C.* juega con elementos de ciencia ficción de forma muy ligera: cyborgs que fallan, secuestros corporativos y artefactos robados que parecen sacados de una película de acción de bajo presupuesto de los ochenta. Es una mezcla extraña donde el lujo extremo de la protagonista choca constantemente con situaciones caóticas que ella debe resolver, no con superpoderes, sino con dinero y una actitud inquebrantable.
No es una historia compleja que requiera que estudies un manual para entenderla. De hecho, su brevedad es su mayor virtud. Al tener solo tres episodios, no intenta construir un universo expandido ni dejarte con dudas existenciales. Es, esencialmente, una ventana a cómo el anime de finales de los ochenta imaginaba el poder corporativo: con trajes elegantes, tecnología que hoy nos parece anticuada y una confianza absoluta en que, si tienes suficiente capital, puedes arreglar cualquier desastre, incluso si ese desastre es un avión en tu sala de estar.
Si buscas algo para desconectar un fin de semana y ver cómo se hacía el entretenimiento animado antes de la era digital, esta pequeña joya olvidada ofrece una perspectiva curiosa sobre un Japón que soñaba con dominar el mundo financiero a través de la cultura pop.
¿Para quién es?
* Personas curiosas por ver cómo era la estética y el humor del anime de finales de los ochenta.
* Espectadores que prefieren historias cortas y autoconclusivas sin grandes complicaciones narrativas.
* Aficionados a la ciencia ficción ligera con toques de comedia y acción corporativa.
