Gall Force 1: Eternal Story
Gall Force: ETERNAL STORY
ガルフォース ETERNAL STORY
Sobre este anime
Imaginar la ciencia ficción de los años 80 es pensar en colores neón, sintetizadores y una visión del futuro que hoy nos resulta encantadoramente analógica. En ese contexto nació *Gall Force 1: Eternal Story*, una película de 1986 que funciona como una cápsula del tiempo de lo que el anime intentaba lograr cuando las computadoras apenas comenzaban a gatear en la animación.
La historia nos pone en medio de un conflicto galáctico interminable entre dos razas: los Paranoids, alienígenas con apariencia humanoide, y los Solenoids, una civilización compuesta exclusivamente por mujeres. No es una trama que busque reinventar la rueda de las guerras espaciales, pero sí destaca por una decisión narrativa curiosa: el enfoque total está en la tripulación de una sola nave, la Star Leaf, que termina aislada tras una escaramuza.
Lo que hace distinta a esta producción es su elenco. Tenemos a siete mujeres al mando, cada una con un arquetipo muy marcado y necesario para la dinámica de grupo: desde la capitana Eluza y la aguerrida Rabby, hasta personajes más ligeros como la técnica Pony o la enigmática oficial científica Catty. En un momento donde el género mecha y la ciencia ficción bélica estaban dominados casi exclusivamente por hombres, ver una tripulación femenina enfrentando el vacío del espacio, los desperfectos técnicos y la constante amenaza alienígena se sentía, al menos en su intención, como algo fresco.
El estudio AIC, responsable de esta pieza, puso sobre la mesa una estética que define muy bien la época: diseños de personajes que gritan “años 80” por todos lados y naves espaciales que parecen sacadas de un juego de arcade clásico. No es una película perfecta; de hecho, su ritmo puede sentirse atropellado y su puntuación promedio refleja que, para el espectador moderno acostumbrado a tramas densas y explicativas, *Gall Force* puede quedarse corta. Sin embargo, su valor no reside en la complejidad de su guion, sino en su capacidad para encapsular un momento histórico donde el anime empezaba a experimentar con narrativas enfocadas en mujeres guerreras en entornos de alta tecnología.
Si te acercas a ella esperando una superproducción moderna, quizás te lleves una decepción. Pero si la ves como lo que es —un experimento de mediados de los ochenta que prioriza la acción, el diseño de naves y la camaradería entre sus protagonistas por encima de la lógica implacable de la guerra—, encontrarás una curiosidad histórica que vale la pena revisar, aunque sea una sola vez. Es, en esencia, un recordatorio de cómo la animación japonesa construía mundos antes de la era digital.
¿Para quién es?
* Amantes de la estética retro y el diseño de naves de los años 80.
* Curiosos que quieran ver cómo se retrataban las historias de guerra espacial antes de la era moderna.
* Espectadores que disfrutan de dinámicas de equipo en entornos de ciencia ficción clásica.
