The Chocolate Panic Picture Show
ザ・チョコレートパニック・ピクチャーショー
Sobre este anime
Si alguna vez te has preguntado cómo es que los estudios de animación dan sus primeros pasos antes de hacerse famosos, *The Chocolate Panic Picture Show* es una respuesta fascinante, aunque bastante extraña. Lanzado en 1985, este mediometraje de apenas un episodio es una pieza de arqueología animada, principalmente porque marcó el debut profesional del legendario estudio Gainax, quienes años más tarde crearían fenómenos globales como *Evangelion*.
La historia sigue a tres personajes llamados Manbo, Chinbo y Chonbo, quienes se ven arrastrados repentinamente a un entorno surrealista y psicodélico que no comprenden en absoluto. A partir de ahí, la trama se convierte en un catálogo de caos y situaciones disparatadas donde estos tres protagonistas, totalmente desubicados, generan problemas allí donde van. Lo interesante es que, bajo esa capa de locura visual y humor absurdo, la obra intenta abordar temas complejos como el imperialismo cultural, una crítica que en 1985 se sentía bastante fresca y atrevida para un formato que solía ser más sencillo.
Visualmente, es un producto muy de su época. Producido por Tezuka Productions, el estilo tiene ese toque retro que muchos buscan hoy en día, lleno de colores vibrantes y transiciones que parecen sacadas de un sueño febril. La obra está basada en un manga de Fujiwara Kamui, que se publicaba en la revista *Monthly Super Action*, y tiene una curiosa conexión cinematográfica: se inspiró parcialmente en la película *Los dioses deben estar locos* de Jamie Uys. Esa influencia se nota en la premisa de personas simples enfrentándose a una realidad que les sobrepasa, pero llevada al terreno del musical animado.
Es importante ser honestos: no estamos ante una producción técnica perfecta. De hecho, tiene una puntuación bastante baja en los registros históricos (un 37/100), lo que nos indica que no es una experiencia para todos los paladares. Sin embargo, su valor no reside en ser una producción pulida, sino en su importancia histórica y en su naturaleza experimental. Es un recordatorio de que, en los 80, la industria del anime estaba dispuesta a probar cosas muy locas, incluso si el resultado final se sentía como un experimento fallido.
Si decides verlo, no esperes una narrativa tradicional con inicio, nudo y desenlace claros. Es más bien un ejercicio de estilo, un momento en el tiempo donde el absurdo reinaba y donde el equipo que luego cambiaría la historia del anime estaba apenas calentando motores. Es una curiosidad, una pieza para quienes disfrutan viendo cómo evolucionan los creadores y cómo el anime ha explorado formatos experimentales desde sus cimientos.
¿Para quién es?
* Curiosos de la historia del anime que quieren ver los inicios de estudios legendarios.
* Amantes de la estética psicodélica y el surrealismo de los años 80.
* Espectadores que disfrutan de experimentos narrativos por encima de las tramas convencionales.
