Makoto-chan

まことちゃん

Sobre este anime

Si alguna vez te has preguntado hasta dónde puede llegar la irreverencia en la animación japonesa, *Makoto-chan* es una respuesta que probablemente no esperabas. Lanzada en 1980, esta pieza es un curioso artefacto de otra época que se aleja por completo de las historias heroicas o dramáticas que solemos asociar con el anime hoy en día. Aquí no hay batallas épicas ni mundos fantásticos; lo que tenemos es un vistazo a la vida caótica de un niño de preescolar que parece decidido a desafiar cualquier norma de comportamiento aceptable.

Para entender este título, hay que situarse en el contexto de la comedia japonesa de finales de los setenta y principios de los ochenta. En aquel entonces, el humor gráfico en el manga y el anime no tenía miedo de ser escatológico, absurdo o incluso un poco incómodo. *Makoto-chan* es el ejemplo perfecto de esa corriente que buscaba provocar risas a través de lo grotesco y lo políticamente incorrecto. El protagonista, Makoto Sawada, es un niño que vive bajo sus propias reglas, las cuales parecen consistir principalmente en causar desastres en su hogar y molestar a su familia con comportamientos que rozan lo incomprensible.

Lo que hace a este especial único —y quizás un poco difícil de digerir para ojos modernos— es su estilo visual y su enfoque narrativo. No intenta ser tierno ni busca que el espectador empatice con el protagonista. Al contrario, el anime se regodea en situaciones de humor de baño y excentricidades visuales que, para muchos, pueden resultar repulsivas. Ver a un personaje que constantemente lleva un moco colgando de la nariz o que decide que usar la ropa de su madre o su hermana es el atuendo ideal para el día a día, es una declaración de intenciones: esto no es una serie para todos los públicos.

Es importante señalar que, al tener una puntuación tan baja en las escalas de crítica actuales, estamos ante un producto que ha envejecido de una manera muy particular. No es una historia que busque profundidad emocional o desarrollo de personajes; es, más bien, una curiosidad histórica. Es un recordatorio de que la animación japonesa, en su búsqueda por abarcar todos los géneros, también exploró rincones de la comedia que hoy consideraríamos de muy mal gusto o simplemente extraños. Si decides darle una oportunidad, hazlo con la mentalidad de quien visita un museo de rarezas: no vas a encontrar algo bello, pero definitivamente vas a encontrar algo que no se parece a nada que hayas visto antes.

¿Para quién es?

* Curiosos de la historia del anime que quieren explorar géneros poco convencionales.
* Personas que disfrutan de la comedia absurda, escatológica y de humor negro.
* Espectadores que toleran bien los estilos visuales antiguos y provocadores.

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