Daruma-san ga Koronda

だるまさんがころんだ

Sobre este anime

A veces, la historia del anime no se escribe solo con grandes producciones de acción o sagas interminables de aventuras épicas. De vez en cuando, los fragmentos más curiosos se encuentran en los rincones de la televisión pública japonesa, donde el formato corto servía como lienzo para experimentos visuales que, vistos hoy, parecen artefactos de otra era. Este es el caso de *Daruma-san ga Koronda*, una pieza de 1978 que se aleja completamente de lo que hoy asociamos con la industria del entretenimiento japonés.

Si nunca te has acercado al anime, quizás imagines ojos gigantes, explosiones o drama exagerado. Aquí no encontrarás nada de eso. Esta pieza es, en esencia, un video musical de un solo episodio que fue emitido en el programa *Minna no Uta* de la cadena NHK. Para ponerlo en contexto, *Minna no Uta* es una institución en Japón; es un espacio diseñado para transmitir canciones cortas acompañadas de animaciones, similar a lo que en otros países podría ser un segmento de canciones infantiles o educativas en la televisión pública.

Lo que hace a *Daruma-san ga Koronda* un objeto de estudio peculiar es su raíz cultural. El título hace referencia a un juego tradicional japonés muy parecido al “escondite inglés” o “un, dos, tres, pollito inglés”. En el juego, un jugador se da la vuelta y el resto debe avanzar sin ser vistos. La canción, interpretada por Kozue Saitou, funciona como el eje central de esta experiencia visual. No estamos ante una narrativa compleja, sino ante una cápsula del tiempo que captura la estética y la sensibilidad de la televisión japonesa de finales de los años setenta.

Su valor no reside en la espectacularidad técnica, sino en su honestidad. Es una pieza que se siente artesanal, con una animación sencilla que busca acompañar la melodía antes que impresionar al espectador. Es un recordatorio de que, históricamente, el anime también funcionó como un lenguaje visual para transmitir folclore, juegos infantiles y música, funcionando más como un videoclip ilustrado que como una serie convencional.

Si te topas con él, no esperes una trama profunda. Es, más bien, una invitación a curiosear en los orígenes de cómo Japón utilizaba la animación para conectar con su audiencia más joven a través de la cultura cotidiana. Es una pieza de museo, una curiosidad histórica que nos permite entender que el anime siempre ha sido un medio diverso, capaz de albergar desde lo más comercial hasta lo más sencillo y experimental. Al final del día, es un ejemplo claro de cómo una canción popular puede convertirse en un vehículo de memoria cultural, encapsulando un juego de patio en apenas unos minutos de animación.

¿Para quién es?

* Curiosos de la historia de la televisión y la animación japonesa.
* Amantes de las piezas experimentales y formatos cortos.
* Personas interesadas en el folclore y los juegos tradicionales de Japón.

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